Somos esclavos de nuestra miseria vemos nuestro reflejo mas no lo tocamos.
Hablamos mas no pensamos.
Nos besamos mas no nos amamos.
Nos abrazamos mas no nos sentimos.
Lloramos sin razón nos alejamos sin motivo y hablamos sin escuchar nuestra voz.
Decimos amarnos mas no nos apoyamos.
He dejado la palabra junto al silencio y he cambiado tu ausencia por mi voz. Son los términos que nos definen: un vacío con nombre y un silencio pronunciado.