-le lanza un palo a Will/????)- Me llamaron a comer, heh.
[ Provecho, yo comí y me siento mal ahora xdd -shora y mima a Will <3 - ]
Hattori tras varios minutos, inclusive más de media hora, llegó finalmente a la Cafetería Central, que se encontraba en la planta más baja de un edificio algo antiguo.
Entró por la puerta de vidrio, haciendo sonar la campanilla, y allí, avistó al pelirrojo de veinte años, ordenando algunos postres en el mostrador, todo como siempre, tan delicado y ordenado.
— Hey, Alex.... necesit...
Antes de que el azabache, con un tono algo bajo, terminase de hablar, el otro exclamó;
— ¡Blass!, ¡te extrañé!, tanto tiempo no te veía, ¿¡como te va en el local!?
Entusiasmado, lanzó una escupidera de preguntas, corriendo hacia el azabache con aquel delantal negro y aquel traje de mesero.
Simplemente le abrazo con fuerza, escondiendo su mirada en su pecho.
Allí fue cuando Blass lo separó lentamente, dándole un golpecito en la nariz con dos de sus dedos.
— Luego hablamos de nuestras estupideces, necesito consultarte algo, ven...
Tomándole del brazo con fuerza, lo guió a uno de los asientos, obligandole a que se sentara, para allí, explicar todo lo que sentía, tanto como lo que había sucedido; cosa qué, no había sorprendido al muchacho, al menos no la parte de que haya tenido relaciones con un menor.
A lo último, escuchar aquel; "Me siento demasiado cómodo con el, no actúo como con los demás, me hace sentirme como un idiota, uno confundido, y.... ya tu sabes".
— ¡Hah!, ¡te gusta!, ¿ya te le declaraste?
Sonrió como un niño feliz, pues, a veces Alex tenía esa mentalidad, la de un niño contento, pues, a lo que más acudía era a sonreír con alegría.
Blass, antes de escuchar aquello, hizo un ademán y quedó de boca abierta, haciendo un pequeño sonidillo para luego fruncir su entrecejo a la levedad.
— No es tan fácil, el es... tú me entiendes, está disfrutando de su vida, tampoco es como si quisiera arruinarle. Aparte de todo, lo conozco a duras penas hace dos días, Alex.
Comentó Blass, observando hacía el interior del local, hace bastante que no iba a allí, seguía tan decorado como siempre, casi siempre con nuevas decoraciones.
— Yo que tu, me le declararía, bueno, ya tu... ¿Blass?
Notó como el muchacho azabache había apoyado su mirada contra la mesa, entre un fuerte suspiro.
Alex solo acudió a darle unas suaves palmaditas en la espalda, suspirando a la par de que observaba el reloj.
— Deberías de decirle la verdad, no debe de sentirse bien sabiendo que le estas mintiendo, ya que... se ve como algo obvio, tu forma de actuar lo dice todo, Blass.
Comentó el pelirrojo de 1.76, encogiéndose de hombros a la par de que notaba como, Blass alzaba su mirada con una sonrisa algo... quebrada por así decirle.
— Mejor me voy, gracias por escucharme, pequeño.
Agradeció con un vago ademán, acomodando su gabardina, para así colocarse de pie, y encaminarse hacía la entrada del gran local, así lograr salir de allí con suma tranquilidad, y algo de pena.
Hattori tras varios minutos, inclusive más de media hora, llegó finalmente a la Cafetería Central, que se encontraba en la planta más baja de un edificio algo antiguo.
Entró por la puerta de vidrio, haciendo sonar la campanilla, y allí, avistó al pelirrojo de veinte años, ordenando algunos postres en el mostrador, todo como siempre, tan delicado y ordenado.
— Hey, Alex.... necesit...
Antes de que el azabache, con un tono algo bajo, terminase de hablar, el otro exclamó;
— ¡Blass!, ¡te extrañé!, tanto tiempo no te veía, ¿¡como te va en el local!?
Entusiasmado, lanzó una escupidera de preguntas, corriendo hacia el azabache con aquel delantal negro y aquel traje de mesero.
Simplemente le abrazo con fuerza, escondiendo su mirada en su pecho.
Allí fue cuando Blass lo separó lentamente, dándole un golpecito en la nariz con dos de sus dedos.
— Luego hablamos de nuestras estupideces, necesito consultarte algo, ven...
Tomándole del brazo con fuerza, lo guió a uno de los asientos, obligandole a que se sentara, para allí, explicar todo lo que sentía, tanto como lo que había sucedido; cosa qué, no había sorprendido al muchacho, al menos no la parte de que haya tenido relaciones con un menor.
A lo último, escuchar aquel; "Me siento demasiado cómodo con el, no actúo como con los demás, me hace sentirme como un idiota, uno confundido, y.... ya tu sabes".
— ¡Hah!, ¡te gusta!, ¿ya te le declaraste?
Sonrió como un niño feliz, pues, a veces Alex tenía esa mentalidad, la de un niño contento, pues, a lo que más acudía era a sonreír con alegría.
Blass, antes de escuchar aquello, hizo un ademán y quedó de boca abierta, haciendo un pequeño sonidillo para luego fruncir su entrecejo a la levedad.
— No es tan fácil, el es... tú me entiendes, está disfrutando de su vida, tampoco es como si quisiera arruinarle. Aparte de todo, lo conozco a duras penas hace dos días, Alex.
Comentó Blass, observando hacía el interior del local, hace bastante que no iba a allí, seguía tan decorado como siempre, casi siempre con nuevas decoraciones.
— Yo que tu, me le declararía, bueno, ya tu... ¿Blass?
Notó como el muchacho azabache había apoyado su mirada contra la mesa, entre un fuerte suspiro.
Alex solo acudió a darle unas suaves palmaditas en la espalda, suspirando a la par de que observaba el reloj.
— Deberías de decirle la verdad, no debe de sentirse bien sabiendo que le estas mintiendo, ya que... se ve como algo obvio, tu forma de actuar lo dice todo, Blass.
Comentó el pelirrojo de 1.76, encogiéndose de hombros a la par de que notaba como, Blass alzaba su mirada con una sonrisa algo... quebrada por así decirle.
— Mejor me voy, gracias por escucharme, pequeño.
Agradeció con un vago ademán, acomodando su gabardina, para así colocarse de pie, y encaminarse hacía la entrada del gran local, así lograr salir de allí con suma tranquilidad, y algo de pena.

