@BlassHattori

Blass Hattori

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Latest answers from Blass Hattori

ME MALTRATO A MÍ MISMA, ¿¡QUÉ TE HACE PENSAR QUE LOS TRATARÍA BIEN A ELLOS!? (???).

[ -Le hace patpatpat- :c amate, wna, y perdón, quedó corto askljdfuf. ]
Aquel pelirrojo, por su parte comenzó a anotar el primer pedido del muchacho. Por otra parte, notaba a Blass algo distraído, observando pasar a las personas frente a la cafetería, tanto como a los automóviles en la calle.
— Bien. un expresso y... ¿Blass?
En el momento qué, el pelirrojo habló, Hattori volteó con sutileza, abriendo sus ojos un poco más de lo normal.
— Yo quiero un café fuerte y un Souffle de chocolate Grand Marnier, a Will una Panna cotta, supongo que algo dulce no le caerá mal~.
Si, especialmente adoraba los postres, tantos finos como comunes, fuera lo que fuera, si era dulce, Blass lo aceptaba.
— Bien, vuelvo en poco.
Habló el joven pelirrojo, caminando mientras anotaba en su pequeña libreta.
Ya cuando desapareció entre las puertas de la cocina, Blass volvió su mirada hacía la ventana, soltando un pequeño suspiro, aún dolía un poco su cabeza, pero no se notaba, ni quisiera que fuese así.
— Will, ¿como te sientes?
Preguntó el azabache, volviendo su dulce y tranquilizante mirada hacía el muchacho de tez cálida.
Suponía que aún se sentía un poco mal, pero no se le notaba tanto la resaca, a decir verdad.
Blass estuvo en casos peores respecto a ello, y para qué, el muchacho tuviese diecisiete, soportaba bien.
— Aún ni me lo creo.
Habló en un tono bajo, soltando una breve risa.
En serio, Hattori estuvo en peores y no soportaba nada a diferencia del joven albino, era una gran sorpresa para el haberle encontrado así la noche anterior.

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~Espacio para rol~. SÍ, SOY UNA MALA MADRE. Y eso que hasta soy buena con Will (?).

[ Do babes, eso es maltrato >:C ]
Ante tal comentario, hizo una pequeña mueca con sus labios, demostrando que sentía algo de pena ante ello. ¿Adorable el?, oh claro.
— Yo no soy así..
Murmuró cubriendo sus labios entre un tenue rubor. Solo se limitó a guardar silencio y dar un suave codazo al lateral del cuerpo ajeno, sin observar al muchacho fijamente.
Tras, unos largos minutos, ya habían llegado a las puertas de la cafetería, para ser exactos, hasta debajo del gran escaparate estilo Vintage de esta.
El muchacho azabache abrió la puerta, empujando sutilmente al albino para que entrase a la cafetería, simple costumbre de empujar con suavidad a los demás antes que el.
Al haber entrado, aquella pequeña campanilla dorada sonó en el gran lugar, haciendo que algunos meseros, y el pelirrojo en un caso especial, observase hacía la entrada, sonriendo de par en par al ver al muchacho.
Ahora que veía, tenía compañía, cosa que le resultó un poco raro de que no fuera Charlotte o la otra joven que desconocía.
« ¿Acaso es el chico de quien me habló el otro día? »
Llegó a pensar el pelirrojo de orbes color avellana, acercándose tranquilamente al de mayor estatura, y a Blass, que por cierto, estaba diferenciado de un centímetro más que el.
— ¡Blass!, creí que no vendrías nuevamente, te noto diferente a diferencia de ayer.
Habló sonriendo con ternura, aquellas mejillas cálidas siempre yacían teñidas de un suave rosa, al igual que aquellos ojos casi color miel, brillaban con intensidad.
— Muchacho, no pedí opinión respecto a ello.
Habló Blass, tirando de la mejilla del de veinte años, de manera algo fuerte, para así recibir un pequeño quejido de parte del pelirrojo.
«Vaya marica»
Pensó el de orbes color escarlata, acercándose a una de las mesas que yacía a un lado de los grandes ventanales de la cafetería.
Simplemente, hizo un ademán al albino, para que tomase asiento donde quisiera.
Por otra parte, Alex mantenía una pequeña libreta en manos.
— ¿Q-qué quieres hoy Blass?
Sonrió con dulzura, algo empalagoso, pues, así resultaba ser siempre.
— Lo que sea, mientras traigas un café, acepto de todo.
Habló aquel azabache, sonriendo con tranquilidad a la par de que observaba sus puños vendados.
Por otro lado, el pelirrojo observó al más alto, ahora era cuando se preguntaba porqué aparentaba más edad de la que seguro tenía.
A diferencia de el, que parecía un chico de dieciocho u dieciséis con aquella cara y expresiones de niños pequeños.
— ¿Y tú?, ¿qué deseas?
Observó su libreta a la par de que sonreía con tranquilidad y dulzura, demostrando que el, después de todo lo que pasó, aún continuaba de pie, sonriendo como si nunca hubiese sucedido nada.

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¡Anto, cariño! Esta semana estaré super atareada así que espero comprendas que contestaré poco y nada;-;. Tengo pruebas todos los días, dos incluso en algunos;-;.

[ Oh bb, tranqui. Comprendo al cien jsksjk, yo espero todo lo que sea necesario. Ai lofffiu y ánimos que te ira bien <3 ]

¡Eso, siempre apoyando a tu personaje! x'D. No sé ni qué digo si a mí me encanta tener en la mierda a los míos xD.

[ JAJAAJJ, ay, culera, MALA MADRE, MALTRATADORA. ]
— Eso quería escuchar, eh.
Le dio un suave codazo en el lateral a pasar a un lado de el.
Simplemente, tomó el brazo del muchacho y comenzó a caminar, observando hacía el frente a la par de que con su mano libre, acomodaba su medianamente larga cabellera color azabache.
Tras, caminar por aquel pasillo, el muchacho de orbes color escarlata, llegó finalmente a la sala de estar.
Simplemente tomó su billetera, llaves y guardó la primera en su bolsillo trasero junto con su celular.
Tras abrir nuevamente la puerta con suavidad, se hizo a un lado, empujando al muchacho de mayor estatura hacía afuera.
Al haber dejado fuera a ambos, cerró la puerta y le colocó la tranca.
Esperaba que fuese un día algo tranquilo (al menos dentro de lo que cabía).
Simplemente guardó las llaves y comenzó a caminar a un lado del muchacho, aún tomando su brazo por un momento.
— Te caerá bien Alex, es un muchacho adorable.
Habló sonriendole con dulzura al de cabellera blanca como la nieve.
Pues, estaba en lo cierto, Alexander era alguien dulce, maduro, pero parecía como un pequeño niño tímido la mayoría del tiempo, en ello no se equivocaba.
Aún pasaban los minutos, y el azabache simplemente observaba a su alrededor, en el centro de la Ciudad, yacía aquella preciosa cafetería donde trabajaba el joven de unos veinte años.

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» Alphiara ☆⌒ヽ(*'、^*)chu
[ VAMO A METER A ER NENE EN LA MALETAAAAA ]
Tras, aquellos fuertes azotes contra el muro, el azabache de orbes color carmín procedió a cargarlo en brazos cuando, notó al contrario completamente débil.
Su mirada no mostraba nada más que seriedad, pues, era su trabajo, después de todo, no mostraría tanta alegría en ciertos casos.
Fue, caminó hasta la parte trasera del automóvil, que por cierto, ya yacía abierta.
Simplemente le colocó ahí con poco cuidado, era bastante pequeño el muchacho, al menos en comparación a Blass, por lo cual parecía que fuese como la ficha perfecta del puzzle.
Tras cerrar aquel compartimiento, el muchacho de cabellera obscura caminó hacía la parte delantera del automóvil y subió, cerrando la puerta a su lado.
Tras, algunas horas, con exactitud, casi dos horas, el automóvil se detuvo en la puerta del hogar del azabache, esperando a que, retirase al muchacho dentro de aquel lugar.
Fue, cuando abrió aquel compartimiento, que Hattori relamió sus labios con lascivia, tomando entre brazos al joven, observando a su alrededor para así despedirse con un ademán de mirada a quien conducía aquel automóvil.
Simplemente caminó a su hogar, abrió la puerta que yacía sin tranca, y entró, cerrando la puerta con una patada tras de si.
Ahora quedaba dejarle en el sótano, que fue lo que haría.
Al haberse encaminado por el largo pasillo de su hogar, observó la puerta abierta del sótano, que la había dejado como tal por si acaso.
Bajó con cuidado, cada escalón sin intentar tropezar, siquiera tenía la luz encendida, pero era tal la costumbre que el muchacho mayor no se equivocaba de ninguna forma.
— Bueno, te espera una buena mañana y días, si es que sobrevives.
Murmuró observando sonriente al joven de las heridas.
Simplemente al bajar, se acercó a la pared de aquel sótano, más bien, una de ellas.
Las manchas que yacían en el suelo, imposibles de remover, eran de sangre antigua, sin aroma por así decirle, de tantos intentos de limpieza que tuvieron con toda clase de productos.
Entre, un breve suspiro, logró dejar al muchacho sobre el suelo frío, para, colocar unas cadenas tanto en una de sus muñecas, como en la otra.
Simplemente aquellas cadenas yacían colocadas hasta la pared, una cercanía poco favorable para quien estuviese allí.
Poco considerado de no dejarle ni una manta, el asesino a sueldo se sentó en una silla que había por ahí, en la esquina obscura de aquel sótano.
O casi completamente.
Se sentó, a fumar, uno, dos cigarrillos.
Mientras fumaba, observaba a aquel precioso muchacho con atención.
Atendería sus heridas cuando despertase, si es que llegaba a hacerlo.
— Despierta, mocoso.
Alzó su voz, masculina, algo ronca por así llamarle.
Simplemente arqueaba su ceja e inclinaba su mirada un poco ante no recibir respuesta.
Esperaría un poco más, solo eso.

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Perdón ayer me quedé ultra dormida asdahdg;-;. Willi está cayendo por Blass (?).

[ WILL, NO CAIGAS ahre. xD ]
Ante aquel beso en sus nudillos, Hattori parpadeó repetidas veces. Para así, luego observar aquella preciosa sonrisa la cual llevó sobre sí el muchacho más alto.
"Esa era la expresión que quería ver".
A veces el muchacho de menor edad resultaba ser alguien dulce, claro está, cuando quería.
Pero aún así, le daba su toque encantador, al menos ante los ojos de Blass.
Al escuchar su última frase, bajó un poco la mirada, detestaba el intentar descansar, era algo complicado, aunque, con ayuda de las pastillas, aseguraba que no sería así.
Simplemente cerró ambos ojos por un momento, frunciendo aquel entrecejo el cual temblaba con sutileza.
— No tengo tantas intenciones de descansar, ¿sabes?
Habló, quería ir a la cafetería donde trabajaba el pelirrojo, al menos ir a verle y de paso comer algo hecho por el, u tomar un café suave que le mantuviese en pie, nuevamente.
— Creo que me parece bien ir a la cafetería, ¿tú que dices?
Sonrió de manera aniñada.
No esperaba un "No" como respuesta, definitivamente quería esos postres que cocinaban en aquella cafetería.
Eran perfectos, hasta inclusive traían cocineros del exterior para que hagan de los mismos algo increíbles.
Mientras tanto, el de orbes color escarlata, tomó el botiquín, sacó unos vendajes y comenzó a vendar sus nudillos que yacían algo lastimados, para así dejar la caja de botiquín en su estante respectivo.
Mientras acomodaba aquellos vendajes justos, sonreía con dulzura, aun se sentía un poco mal, pero suponía que ya pasaría.
Sí, era como esos niños que no estaban conscientes de lo que sucedía a su alrededor a veces, que olvidaban todo rápidamente.
No le importaba si le veían mal, realmente no era algo que le preocupase.
Ya al voltear aún observando sus vendajes, observó al mayor desde abajo, soltando un breve pero pequeño suspiro.

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Ese William, todo un salvaje -sólo por esta vez(?)-. ¡Terminé justo cuando me llamaron a comer, MUAHAHA!

[ Omg, bebito hermoso, me ca zo. Provecho preciosa <3 ]
Sus labios temblaban, ante aquel tacto no sabía como reaccionar realmente. Claro estaba, que no para mal, de ninguna manera, pero sí, la angustia le carcomía hasta los huesos.
Ante aquellas segundas palabras, sonrió, observándose en aquel espejo roto a la par de que apoyaba su mano en la cabellera del joven de mayor estatura.
Simplemente apoyó el lateral de su cabeza contra la ajena, restregando su lateral suavemente como si un gatito fuese.
Hattori, volteó lentamente, tomando el rostro ajeno para alzarlo un poco, ajustándole a medida de su mirada, para que este, le mirase fijamente.
— No me sucederá nada, tú tranquilo, nadie más me tocará si así lo deseas, tampoco es como si me molestara, uhm..
Bajó su mirada, sonriendo un poco más calmado, aún su cabeza dolía, pero suponía que ya pasaría.
Lentamente, besó los labios del muchacho, apoyando su mano sutilmente en el lateral del rostro ajeno, atrayendole a el con sumo cuidado y suavidad.
Al separarse nuevamente con cuidado, le observó a los ojos, apoyando un poco sus manos en las mejillas ajenas, tirando de estas sutilmente para soltar una breve risa, bastante agridulce por así decirle, al menos por el momento.
Podría decirse que endulzaba un poco el momento con simples risas, como de costumbre.
Nuevamente, observó al muchacho de mayor estatura, soltando sus mejillas suavemente, sin quitar su mirada de su rostro.
A veces Blass resultaba ser como un niño, lo admitía.
Pero le constaba comprender, por qué el.
Realmente costaba.

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HAHAHAHno(?). Y centellas(?). ¡Llevaba tanto tiempo queriendo hacer que Will se enojase, ufufu~!

[ GRR WILL, ROMPEME LA PUERTA PAPASITO RIKOLIN-Cof. xDDDD ]
Ante tales palabras, intento ignorar las mismas, aunque le dolía un poco que le hablase de tal manera.
Fue a girar el pestillo, pero aquel golpe en seco detuvo aquella acción.
El azabache se sobresaltó y tragó saliva, temblando a la par de que se ponía algo pálido.
Aquello sinceramente, tal agresividad, y palabras, le recordaban a su hermano mayor.
Que tanto "amaba", después de tantos años de maltrato y violaciones.
Hattori clavó un poco sus uñas en la chaqueta propia, intentando lastimarse a si mismo.
Se calmó tras unos segundos, negando.
Suspiró, limpiando las lágrimas de sus ojos.
- Lo lamento, soy yo un imbécil. Últimamente estoy más... Débil de lo que creía.
Habló tocando la marca que el muchacho mas alto había dejado en la puerta.
- Me equivoque al alejarme de los maltratos de mi hermano, eso me mantenía firme.. Fuerte, ahora soy un.. Hombre débil.
Sonrió sintiendo como las lágrimas recorrían sus mejillas, lentamente, se quitó la chaqueta, colgándola en su lugar.
- Tienes razón, es mejor que me quede.
Habló el más bajo, esquivando sutilmente al de cabellera albina a la par de que se abrazaba a si mismo.
Por un momento, se detuvo.
- Estas en todo el derecho de hacer lo que quieras, simplemente.. No te preocupes por mi.
Suspiró entrecortadamente, encaminándose hacía el pasillo.
Desde allí, entró al baño nuevamente y abrió el grifo del lavamanos, cubriendo su cara varias veces con agua, detestaba llorar, se sentía débil, tan frágil.
Simplemente al cerrar aquel grifo, tomó una pequeña toalla y seco su rostro.
Observándose al espejo, sus ojos color escarlata yacían cristalizándose cada vez más, cubriéndose de lágrimas.
No las podía detener, solamente sonreía dolido a la par de que sollozaba en silencio.
- Desde cuando, Blass...
Hacia demasiado no lloraba tanto, se sentía ridículo, como un niño pequeño.
Simplemente jadeó, presionando sus puños para lanzar un puñetazo al espejo con una fuerza moderada, dejando un gran tajo a lo largo, aparte de algunos cortes en sus nudillos.
Sangraban, de manera lenta.
Y Hattori, simplemente fruncía su ceño con levedad.
Mostrando una expresiones angustia en si.

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Hahaha, sigue soñando sweetie(?). PUES SÍ. lo que dije antes x2 (?).

[ Ese poto es mío (^:, raios. ]
Ante el ser tironeado del brazo hacia el interior de su hogar, fue a tomar la puerta pero el muchacho ya la había cerrado.
Hattori se sostuvo de su Polera, escuchando lo que el contrario decía.
Simplemente guardó silencio, permitiendo que el mismo reinase por unos largos segundos.
Alzo su dedo como si tuviese una idea, para luego bajar el mismo nuevamente.
Suspiró, restregándose el lagrimal con dos de sus dedos. Algunas lagrimas brotaban suavemente de sus ojos, nuevamente.
Estaba avergonzado.
- Lo siento... s-solo tomé unas.. Pastillas.
Comenzó a hacer como si contara con su mano, nada mas que mientras que apoyaba su mirada en el pecho ajeno.
"Uno, dos, tres... Cuatro, cinco".
La mano completa, para luego encogerse de hombros, restándole una gran importancia a su estado.
No era su culpa.
Bueno si, si lo era, tambien era la culpa del estado ajeno.
- Me siento... Confundido, haha~
Canturreo, cerrando ambos ojos suavemente.
Sentía que caería en cualquier momento, se sentía de lo peor, y hasta tal vez, inclusive peor que el atractivo albino.
Después del efecto se sentiría peor, no podría ir a ver a Alex ni a Charlotte.
No podía ni pensar en ello!.
- Debo... De salir, si?, estoy bien~
Se dio vuelta, apoyando su mano en la puerta a la par de que sentía como sus ojos se cristalizaban cada vez más.
Se odiaba.
No lograba aguantar como antes las dosis de medicamentos, ni los golpes, ni las heridas.
Se sentía inútil, y lo que mas detestaba era su cuerpo.

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Imposible, William es el activo(????). VAYA INÚTIL PROMOCIÓN(?). Quedó corto I'm sorry.

[ Igual le rompo el poto, do babes. Inútil pero por un momento, eficaz (???, tranquila, a mi me quedó re choto. ]
Sus orbes color escarlata habían perdido aquel brillo, su vista yacia algo perdida y aun asi, sonreía, pero algo apagado.
Cuando, sintió el tacto en sus laterales, junto a las dos veces que le nombraron, abrió sus ojos de par en par, observando al muchacho desde abajo.
Simplemente asintió rápidamente, apoyando su frente en el pecho ajeno a la par de que negaba, para luego asentir, nuevamente.
Suspiró haciendo un ligero movimiento de hombros y se separó un poco, observando sus manos por un mísero momento.
A poco faltaba que viese seis dedos en vez de cinco.
- Perfectamente.. Bien -
Murmuró, tocando su frente a la par de que se acercaba a la puerta y tomaba las llaves, abriendo esta a la par de que salía, esperando al menor.
Por otro lado, se mantuvo apoyado en el marco de la puerta, con el entrecejo fruncido levemente.
En muy extrañas ocasiones tomaba tantas pastillas.
Bueno no, a decir verdad hasta a veces tomaba mas de seis.
"Medicación de mierda" musito para si, sintiendo calor en su rostro.
Pareciera mas como si se hubiese ruborizado, lo común.
Tal vez era tanto estrés, junto a nervios, que las pastillas hacían tal efecto.
- Santa mierda -
Murmuró para si mismo, negando de manera pesada, debía de calmarse y mantenerse en pie, se estaba enfadando con su pútrido estado pero, que más?, era su culpa por tomar tantas pastillas.

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