NO. QUIERO A BLASSITOOOOU UWU♡. LOGRÉ CONTESTAR YASSS.
[ -Llora por la hermosa forma de rolear de la senseia- <3 ]
Su celular había sonado, y Blass había atendido con, sus ojos, repletos de sutiles lágrimas, las cuales de deslizaban a las pestañas inferiores.
Estaba ebrio, y lo notó.
No podía ofenderse, aún así... Simplemente sonrió con algo de dolor en su pecho, sosteniendo su cabellera mientras yacía en medio de la obscuridad, bajo un poste de luz apagado.
— ¡W-will!
Alzó su voz con alegría, algo quebrado, nuevamente, sintió como si su corazón latiese con fuerza, pensó que se había cortado la llamada pero... esa voz actual la reconocía, ¿era del barman?, definitivamente.
Hattori, a pasos apurados, mientras lo escuchaba, respondió;
— Estoy en camino, no me tardo.
Sin más, colgó la llamada y guardó su celular.
No sabía si sonreír, siquiera como reaccionar, ¿tan mal le había hecho al pobre muchacho?, eso suponía al menos.
Tras varios minutos, llegó a la puerta del bar, adentrándose al mismo para así observar a su alrededor.
Aquella sedosa cabellera albina resaltaba entre los demás, con ciertas tonalidades azules en las puntas.
— Ugh..
Detestaba verle así, por más que fuese la primera vez. No evitó acercarse a paso lento, apoyando sus manos cubiertas por guantes de cuero sobre sus hombros, palmeando este con sutileza.
— W-william, ¿estás bien?
Se notaba algo enfadado, notaba que estuvo discutiendo a la lejanía tras el teléfono cuando, Blass, estaba hablando con el barman.
— Vamos a mi casa, por favor...
A paso apurado, le envió un mensaje a Scarlett, diciendo que se fuera, cosa qué, no tomó a mal, simplemente de seguro tomó sus cosas y lo hizo, tal y como siempre.
Al guardar su celular, ayudó a levantarse al muchacho albino, observándole desde abajo aún con lágrimas en los ojos.
Su mirada nuevamente yacía perdida.
Pero... debía de concentrarse, por lo cual con su brazo, sostuvo el torso ajeno de lado, atrayendole a su lateral para comenzar a caminar.
— Gracias por avisarme...
Agradeció al barman haciendo un ademán con su mano libre, para así observar hacía el frente a la par de que derramaba algunas lágrimas, lenta, sutilmente.
Se sentía destrozado, no por culpa del albino, sino por la culpa propia.
Su celular había sonado, y Blass había atendido con, sus ojos, repletos de sutiles lágrimas, las cuales de deslizaban a las pestañas inferiores.
Estaba ebrio, y lo notó.
No podía ofenderse, aún así... Simplemente sonrió con algo de dolor en su pecho, sosteniendo su cabellera mientras yacía en medio de la obscuridad, bajo un poste de luz apagado.
— ¡W-will!
Alzó su voz con alegría, algo quebrado, nuevamente, sintió como si su corazón latiese con fuerza, pensó que se había cortado la llamada pero... esa voz actual la reconocía, ¿era del barman?, definitivamente.
Hattori, a pasos apurados, mientras lo escuchaba, respondió;
— Estoy en camino, no me tardo.
Sin más, colgó la llamada y guardó su celular.
No sabía si sonreír, siquiera como reaccionar, ¿tan mal le había hecho al pobre muchacho?, eso suponía al menos.
Tras varios minutos, llegó a la puerta del bar, adentrándose al mismo para así observar a su alrededor.
Aquella sedosa cabellera albina resaltaba entre los demás, con ciertas tonalidades azules en las puntas.
— Ugh..
Detestaba verle así, por más que fuese la primera vez. No evitó acercarse a paso lento, apoyando sus manos cubiertas por guantes de cuero sobre sus hombros, palmeando este con sutileza.
— W-william, ¿estás bien?
Se notaba algo enfadado, notaba que estuvo discutiendo a la lejanía tras el teléfono cuando, Blass, estaba hablando con el barman.
— Vamos a mi casa, por favor...
A paso apurado, le envió un mensaje a Scarlett, diciendo que se fuera, cosa qué, no tomó a mal, simplemente de seguro tomó sus cosas y lo hizo, tal y como siempre.
Al guardar su celular, ayudó a levantarse al muchacho albino, observándole desde abajo aún con lágrimas en los ojos.
Su mirada nuevamente yacía perdida.
Pero... debía de concentrarse, por lo cual con su brazo, sostuvo el torso ajeno de lado, atrayendole a su lateral para comenzar a caminar.
— Gracias por avisarme...
Agradeció al barman haciendo un ademán con su mano libre, para así observar hacía el frente a la par de que derramaba algunas lágrimas, lenta, sutilmente.
Se sentía destrozado, no por culpa del albino, sino por la culpa propia.
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Fυe υη plαceя
TH
