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historia hot porfa tienen ratos de no poner

Empecé a buscar la cintura de su pantalón para sacar el cinto y me dijo: – shhshh… vos no. Déjame a mí… Me mató con eso. Se sacó la remera, el cinturón y desprendió el botón del jeans. Yo lo miraba atenta, ¡era tan grandote! Hermoso… perfecto… lo quería todo encima mío.
Nos comimos a besos de esos que te derriten la ropa, perdí la noción de los segundos en un instante de caricias. Me había sacado el vestido, quedando en corpiño, hilo de bombacha mojada y las botas puestas. Me levantó y rodeé con mis piernas su cintura, mientras el desprendía mi corpiño. Lo sacó…Me admiró y dijo: sos hermosa. Hizo con mis tetas lo que quiso, desde besarlas hasta morderlas y dejarme su sabor… cuanto fuego tenía esa lengua.
Me tiró sobre la cama, y tomó mis botas para sacarlas, una vez hecho me levantó del brazo para ponerme nuevamente de pié. El suelo reveló la altura, quedé muy chiquita al lado de él, y volvió a decirlo: “sos hermosa”. Me giró e hizo que apoyara mis palmas sobre la cama, se agachó conmigo, besaba mis curvas, apretaba mis pechos turgentes y se detuvo cuando llegó a la bombacha. Separó mis piernas y corrió con un dedo mi mojado cuarto de tela, dedo que sólo, se hundía en ese abismo de deseos. Y yo ardía de placer.
Se bajó todo junto, ni vi de qué color era el bóxer que traía, me bajó la bombacha y cuando llegó a mis tobillos levanté mi pié, para poder abrirme como quería y que nada me molestara. Y sin dejar que lo probara, y sin tanta previa pero con una calentura que empañaba el vidrio de la ventana que teníamos cerca, la metió… la sacó, corrió su polera hacia atrás y la volvió a meter esta vez deseando llegar más allá de lo que mi cuerpo le permitiera. La diferencia de alturas hacía que yo me pusiera en puntas de pié y aun así esa pija me quedaba muy arriba, lo que hacía que su cabeza ejerciera presión en mi cola por dentro, mezcla de molestia y placer, de placer y lujuria, de lujuria y avaricia. Quería más. Quería todo.
Con su pija adentro y jugando a no sacarla, levantó mi pierna derecha y puso mi rodilla sobre la cama, y así y con mejor visión me siguió entrando. Que placer, que perfección de pija desde esos huevos que se desplazaron hacia abajo buscando la temperatura justa, colgando en el ángulo perfecto que los hacia rebotar en esa liebre hambrienta que era mi concha. (Me violento escribiendo el recuerdo de esa noche, y siento como empiezo a hincharme otra vez. Como quisiera que estuvieras acá mientras te escribo). Era perfecto su tronco, diámetro y largo tallados por el mismo Miguel Ángel. Y esa cabeza, lamento no haberla podido saborear. Esa noche.
Me colocó en la cama, yo seguía de espaldas a él y él seguía jugando a las perspectivas con mi cola. Me separó los cachetes, y me empezó a coger cucharita, así, bien apretadito. Me lo hacía con una fuerza tal, que en 25 años jamás me habían rebotado así las tetas. Lo disfruté como nunca, sin contar que esos seis años que nos separaban, le dio el aroma que se seduce y tienta.

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Que pagina tan más deli, deli. 👌😍😍 Historia hot por favor. 😭

Cambié de posición siguiendo mis impulsos, poseído poniéndola boca abajo en la cama mientras yo tenía a mi merced su espalda, le bese el cuello desde atrás, sintiendo el perfume de su cabello y fui bajando hasta llegar a su ropa interior. Sin quitársela aún, corrí hacia un costado su prenda en la parte más íntima para dejar paso a mi boca que deseaba de una manera desenfrenada sentir su sexo. Mis labios y mi lengua bajaron por sus glúteos hasta llegar a la dulce humedad que me enloquecía, ella arqueaba su espalda para ayudarme a llegar a una mayor profundidad con mis besos y mi lengua; primero suave y luego con mayor desenfreno fui saciando mis ganas de devorarla por completo, tenía un hambre voraz de ella, de todo su ser…. En el momento de mayor excitación cuándo ya no podíamos de tanto placer me tiré sobre la cama y ella se acomodó sobre mí para que pudiera penetrarla. Ya no podíamos evitar el desenfreno por lo que la penetré con fuerza y ella no pudo evitar soltar un gemido de placer, con cada embestida ella intentaba acallar sus gemidos mordiéndose los labios y poniendo una mano sobre su boca, aunque casi era en vano dado que el gemido contenido se hacía escuchar.
Ella comenzó a embestir con ritmo mis caderas, mi miembro, mi cuerpo. Nos trabamos en una guerra de puro placer, nuestros cuerpos encontraron rápidamente el ritmo del otro y no podíamos más que sentirnos en la cúspide del éxtasis. Entre gemidos me susurraba cosas al oído, ¡mi vida!… yo le respondía, preso de un fuego abrasador ¡me volvés loco hermosa…! Que visión y que mezcla de sensaciones poderosas que puede generar el acto sexual.
Estuvimos varios minutos disfrutando de esa unión por momentos salvaje pero con una armonía total entre nuestros cuerpos, sus gemidos iban en aumento y no podía evitar sentir como se mojaba cada vez más dejando mi miembro totalmente lubricado, logrando en cada embestida que la sensación de placer al penetrarla fuera única.
En la cúspide….en el climax me largo un: ¡hijo de puta no podes hacerme sentir así….mi vida! …entre gemidos que me llevaban a mi propio clímax, su cuerpo comenzó a vibrar, pude sentir su frenesí próximo al orgasmo, su cuerpo comenzó a temblar preso de un orgasmo poderoso y largo.
Yo continué, aprovechando ese impulso sobrecogedor de sentirla a ella llegar al orgasmo, comencé a acelerar el ritmo, la sensación de sentirme dentro suyo me abrumó por completo y me llevó al orgasmo, un orgasmo liberador con un gemido continuado, con la respiración entrecortada, con un gruñido de placer que nacía desde mi garganta, con una liberación que nacía en mi mente y se extendía por todo mi cuerpo. Nuestros cuerpos vibraban al unísono, nuestra respiración entrecortada fue calmándose, ella sobre mi pecho, mis manos en su espalda en un abrazo compañero, tranquilizador, fuimos volviendo a la calma, aunque nuestras mentes, luego de tal torbellino difícilmente pueda volver a la calma.

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