Suelo dar más de lo que recibo. Hay gente que cree que solo pienso en mí misma cuando es todo lo contrario.
Cuando estoy muy enfadada con una persona no suelo decirlo porque no quiero que se sienta mal y parecer yo una egoísta, me lo guardo.
Siempre intento ayudar en lo que puedo. Intento escuchar cuando los demás necesitan desahogarse. Cuando una persona está mal intento hacerla sonreír. Pero la mayoría de las veces, estas personas pasan de mí.
En los trabajos en equipo de clase siempre suelo ser yo quien acaba el trabajo, (cualquier tipo de trabajo) porque a los demás no les da la gana o no tenemos más tiempo, y "como yo soy la lista" o "a la que se le da mejor" pues ya está, pero me lo guardo, ¿por qué? Por no parecer egoísta. Cuando una persona me saca de quicio tampoco suelo decirlo para que no se sienta mal, ¿y sabes por qué? Por no parecer egoísta. No cuento mis problemas, me los callo, y por esa razón intento sonreír siempre, así nadie lo nota, nadie me pregunta, y nadie se piensa que quiero ser el centro del universo, por no parecer egoísta.
También suelo echar de menos a personas que me han hecho daño, o darles 24264725 oportunidades. No juzgo a nadie, sin embargo, y por ejemplo en mi clase, me da la sensación de que los demás sí me juzgan a mí.
Cuando hago bromas y a los demás no les ha parecido gracioso o les ha resultado "molesto" porque 'no viene a cuento' ya empiezan los insultos y me tengo que aguantar, pero cuando pasa lo contrario no se les puede decir nada.
Soy completamente invisible, nadie se da cuenta de mi existencia y sin embargo, si cometo un error, todos me señalan.
Soy así. Soy consciente de que, obviamente, esto termina perjudicándome a mí, pero sigo sin ser capaz de cambiarlo. Eso es lo que odio.
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