Amor y amistad
En la vida podemos algún amigo(a), alguien con quien compartes las alegrías y las penas, con quien platicas cosas ti que nadie más sabe, tus decepciones, aflicciones, tristezas, buenos y malos momentos, logros y demás, alguien de toda tu confianza, que te apoya siempre sin importar las circunstancias, y lo hace aún conociendo todos tus defectos y tus miedos, que si tienes problemas con el amor, seca tus lágrimas y te dice “todo va a estar mejor, siempre contarás conmigo, sabes que te quiero”, sin embargo con el tiempo, ese cariño puede cambiar de forma, y ese cariñó de amigos puede ser sustituido por ese “algo más”, es ahí donde entra el miedo y te preguntas “¿qué pasará si le digo?”, “¿se podrá perder nuestra amistad?”. Desde ese momento al pasar de los días, semanas, meses, ves a esa persona de diferente forma, no son esos ojos de “hola amiga, ¿cómo estás?”, es entonces donde tu mirada se transforma en una con la que expresas “quiero amarte, pero ¿cómo decirlo?”, por dentro te mueres de ganas de estar con esa persona, y aún sabiendo todo lo que ha vivido ella, todas sus malas experiencias, sus tragos amargos, su sufrimiento, sus heridas, sus debilidades, sus temores y miedos. quieres sanar esas aflicciones del alma que sólo tienen una medicina, sí, esa capaz de curar hasta las heridas del corazón y del alma… EL AMOR, ese amor que no puedes darle, ¿por qué? porque sólo eres su amigo y no puedes decirle tus verdaderos sentimientos, entonces caes en una guerra en tu interior, tus peores demonios luchan entre ellos, en una pelea sin fin, donde no sabes cómo estar, si triste por “traicionar” esa amistad, feliz por sentir ese “algo” por esa otra persona, esa lucha entre los sentimientos y la razón, al compartir tu día con esa persona mueres lentamente de todo el sufrimiento. Pasa el tiempo, un día navegando por el baúl de tus recuerdos piensas en el día en que viste esos bellos ojos por primera vez, los ojos de ese individuo que conoces donde menos lo esperas, y de la forma menos pensada, pudiendo ser en tu escuela, haciendo lo que te gusta, cantando posiblemente, mientras caminaba y cruzaban miradas, es en ese entonces en que recuerdas todas sus experiencias, como cuando leían un libro, escuchaban música juntos, podían comer y reírse sin temor a nada, sólo viviendo y “disfrutando el momento”. Un día, esa persona llega, y de la forma más inesperada te dice “Debo decirte algo, sé que esto no está bien, pero… me gustas”, entonces esa guerra interna tuya se detiene por un momento, pero al ver la mirada de esa persona tan llena de inquietud, caes en la incertidumbre al no saber qué decir o hacer. Pasado el tiempo, ahí, en el momento que se te vienen a la mente todos estas anécdotas, es cuando te pega de golpe la nostalgia, y cuando menos lo esperas llega el día en que tienes que dejar de hablar con esa persona por circunstancias de la vida, dándote en ese momento “un gancho al corazón”.
ANGEL SIN ALAS!♥
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