Podemos definir entonces al “ser costarricense” como esas personas laboriosas, humildes, campesinas, que trabajan de sol a sol y hacen alarde del carmín en sus mejillas. Esos que se levantan temprano a velar por el ganado y los cultivos, y usan su propio lenguaje siempre denotando el diminutivo “tico” para casi todas las palabras. Esos que están llenos de tierra en todo el cuerpo, que tienen que luchar contra toda adversidad para educarse en una escuela y que realmente se sienten identificados con sus raíces porque son parte de su día a día. Esas son las personas que podemos decir que mantienen el “ser costarricense” y lo transmiten a través de sus historias, a veces convertidas en originales bombas o retahílasOrgullo completo♥