Que sepas que sigo siendo la misma loca, la tuya, la mía, la nuestra, la de nadie. Que sepas que sigo cerrando los ojos y te miro por todas partes, que el viento me sigue trayendo tu risa y la lluvia me sigue mojando de ti. Que sigo siendo la misma loca, la romántica, la cursi. Que sigo siendo yo.
Si había una cosa que estaba aprendiendo de todo aquello, era lo fácil que resultaba perder lo que uno había creído que tenía para siempre.