Si fueras voluntario/a, ¿dónde te gustaría trabajar?

Me toca hacer de nuevo las maletas. Más de 300 mil personas emigraron el pasado año en nuestro país por motivos profesionales, económicos o personales. Soy uno más.
Voy a reunirme con mi pareja, algo que me hace muy feliz, así que no estaría triste de no ser porque me duele ver cómo se fragmenta y resquebraja mi país.
Y es que vivimos en un país de malos hermanos, que se zarandea a izquierda y derecha, no se perdona así mismo, y que se parte, ya no en dos mitades, sino en unas cuantas más, tantas como intereses particulares pueda uno llegar a imaginar.
Democracia es poder decidir. Y están en lo cierto quienes se aferran estos días a esta máxima. Pero Democracia también es igualdad. Igualdad de derechos y obligaciones de todos los que conforman el Estado, y es aceptar y concebir la pluralidad, y es respeto hacia los fundamentos y los principios básicos de nuestra Constitución, que habrá que actualizar y mejorar con la firma de todos y cada uno de los representantes políticos de nuestro país, pero a la que debemos recurrir cuantas veces sea necesario para que sirva de punto de partida ante cualquier diferencia que podamos tener, los unos, con los otros.
La dramática y tensa situación que se vive estos días, no hace sino demostrar, que somos cada día más individualistas y más egocéntricos, en un mundo que se pretende global, pero que es excluyente, en el que se promueve el miedo, la desconfianza, la envidia, el recelo, y en el que crecen los fanatismos, los extremismos, la radicalización en los discursos y en las acciones, la violencia, y un consumismo descontrolado que hace más ricos a unos pocos y más pobres a la mayoría. Pero no tenemos tiempo, ese bien tan valioso y tan escurridizo, así que no pensemos ahora en los demás, porque primero tienes que pensar en ti mismo y en los tuyos. Nadie va a venir a salvarte. Y te deshumanizas, y tratas mejor a tu perro que a tu vecino. Y sin darte cuenta: lo mío es mío, y lo tuyo es nuestro. Y todo ese caldo de cultivo, se hace bola, y termina mal, y luego las heridas tardan en cicatrizar… si lo hacen.
Tenemos mala memoria y muy selectiva. Es curioso. No sabemos dar las gracias, ni tampoco pedir perdón. Llevamos años en los que la ciudadanía le ha dicho a nuestros políticos que está harta, que quiere que negocien, que pacten, que se entiendan, y ellos no han sido capaces, pero ellos, son sólo un reflejo de nosotros mismos, el espejo en el que nos reflejamos. No son monstruos extraordinarios. Por desgracia, ni son mejores que tú ni que yo, pero mucho me temo, que tampoco mucho peores.
Quiero que España resalte por su multiculturalismo, por su aperturismo, por su progresismo. Quiero que destaquemos por ser un ejemplo de convivencia, por nuestra riqueza idiomática, por nuestra solidaridad con aquellos pueblos oprimidos (recibiendo a los refugiados de Siria, por ejemplo), por nuestro desarrollo científico, por nuestras destrezas deportivas, por nuestro talento artístico...

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