Cuando estas mal, crees que se merece alguien saberlo?

Esté mal o bien, sólo quien se preocupe por mí lo sabrá. No soy tan importante como para que la información sobre mi estado anímico represente un premio para nadie, ni algo que tenga tanta repercusión como para considerarse una información valiosa. Sólo lo valorará quien me quiera y a quien le importe.